20 años predicando en el desierto y de repente, Samanta Villar pone contra las cuerdas al aceite de palma.

Samanta Villar pone contra las cuerdas al asesino aceite de palma

No hay mal que por bien no venga.

En: 20minutos.es
  • Llevamos 20 años denunciando el disparate del consumo generalizado, global, terrorífico del aceite de palma, malo para la salud y una tragedia para el medio ambiente.
  • 20 años denunciando el peligro de alimentarnos a base de unas grasas saturadas que, como explica maravillosamente bien mi compañera bloguera Boticaria García, su consumo en exceso se asocia a la aparición de graves enfermedades y al aumento del colesterol malo o LDL.
  • 20 años denunciando la deforestación de cientos de miles de hectáreas de intocables selvas tropicales de Asia, África y América, la extinción de seguramente también cientos de especies de animales y plantas únicos en el planeta, el aniquilamiento de seres tan maravillosas (y evolutivamente cercanos) como los orangutanes, la contaminación con pesticidas, incendios gigantescos, apertura de carreteras, desecación de turberas.
  • 20 años denunciando la explotación infantil, los sueldos miserables, la violación de derechos humanos, las condiciones de trabajo tercermundistas a las que se ven sometidos los operarios más básicos de esta innoble agricultura industrial que, cual Godzilla destructor, se lleva por delante ecosistemas y culturas enteras.
  • 20 años denunciando las mentiras de una industria alimentaria, hostelera, farmacéutica, cosmética empeñada en mejorar sus magros beneficios empresariales a costa de colarnos sin avisar esa maldita grasa asesina; obligándonos a perder tiempo y vista en investigar cual policías de la Científica las etiquetas de todo lo que compramos tratando de elegir algo que no lleve aceite de palma o cualquiera de sus muchos derivados.

20 años predicando en el desierto y de repente un breve texto de 140 caracteres acaba de lograr lo inimaginable. Poner contra las cuerdas a la asesina grasa de palma en España.

Incluyo aquí el tuit salvador publicado por la periodista Samanta Villar el pasado 17 de febrero, en inteligente respuesta a un provocador tuit de la empresa de alimentación infantil Hero donde se cuestionaba su idoneidad como madre:

El tema se hizo viral en segundos. ¿Grasa de palma en la leche infantil y las papillas? ¿Qué les estamos dando de comer a nuestros hijos?

Pues sí amigos. Nos meten grasa de palma hasta en la sopa, especialmente en las sopas de sobre, toda la bollería industrial, los pasteles y helados, las pizzas, las fritangas de bares y restaurantes, las galletas, los tortellini, canelones y lasañas, salsas, nachos y burritos, latas de conserva, el concentrado de carne añadido a los mil y un platos de los comedores, las patatas fritas, palitos de pescado, rebozados varios, chocolates de todo tipo y condición incluidas las nocillas y nutellas, los caramelos, donuts, ferreros y hasta los cereales del desayuno. Pero también las velas perfumadas, la pasta de dientes, la crema de noche, el jabón de tocador, el champú, las pinturas, los detergentes o el betún de los zapatos. Y muchas de las medicinas, pomadas y cremas que compramos en la farmacia con receta médica cuál bálsamos de Fierabrás.

El monstruo de los mil nombres

Pues sí amigos. Todo es grasa de palma, ese producto omnipresente e invisible. La grasa más utilizada y barata del mundo, transmutada en infinidad de nombres para dificultar nuestras pesquisas como consumidores concienciados.

¿Te parezco un exagerado? Según la web Carro de combate, la grasa de palma utiliza toda esta larga serie de nombres de guerra para engañarnos con el etiquetado:

  • Aceite de palma
  • Aceite de palmiste
  • Grasa vegetal (palma)
  • Grasa vegetal fraccionada e hidrogenada de palmiste
  • Sodium Palmitate
  • Estearina de palma (Palm stearin)
  • Palmoleina u Oleina de palma (Palmolein)
  • Manteca de palma
  • Elaeis guineensis (nombre científico de la palma aceitera)

¿Te sigo pareciendo un exagerado?

No hablemos de los efectos perniciosos para la salud, que para eso ya tenemos a expertos como Boticaria García o Juan Revenga. No voy a entrar en si es cancerígeno o una bomba de colesterol. Hablemos de medio ambiente.

Le pregunto directamente a Miguel Ángel Soto, responsable de bosques en Greenpeace España. ¿Tan nocivo es el cultivo de palma aceitera para el medio ambiente? “Sin duda”, ratifica. Y me pone el ejemplo de Indonesia, su principal productor mundial y por lo mismo el país con la mayor tasa de deforestación del planeta.

Además, remarca Soto, Indonesia está en el ránking de las naciones que más gases de efecto invernadero emiten. Pero también me advierte de que esta destrucción se ha globalizado.

“El problema se ha generalizado a todos los países tropicales de Asia, África y América del Sur, de tal manera que ya no podemos hablar de unas pocas empresas multinacionales en unas zonas concretas; es un grave problema global que va a más, pues cada vez consumimos más estas grasas en todo el planeta”.

Destrucción de selvas y estómagos

Me lo confirma vía WhatsApp mi querido amigo Juanjo Ramos, de Birding Canarias, quien lleva más de un mes recorriendo las islas de Java y Borneo.

 

Cambio de tercio y le pregunto a Jose, un amigo pastelero de Burgos, ecologista para más señas. ¿Por qué se usa tanto en pastelería la grasa de palma? “Es la mejor y la más barata”, justifica. “Con las masas y hojaldres consigues que aguanten crujientes aunque haga mucho calor.

La alternativa sería utilizar mantequilla o mantecas animales, pero la primera opción es muy cara y la segunda tiene muy mala fama”.

Decido amargarle la mañana mostrándole en el móvil la campaña de Greenpeace para tratar que Nestlé deje de usar grasas de palma en sus chocolates.

Me paso luego por el bar de Manolo [nombre figurado], famoso por sus dominicales tapas de rabas:

—¿Qué aceite usas en la freidora?

—”El de cocina”,— responde rápido.

—Ya, pero ¿qué aceite usas en concreto, girasol, soja?

No tiene ni idea. Me saca la lata, adornada con una etiqueta donde se ve a un sonriente cocinero. Leemos juntos la descripción del producto:

“Aceite de alto rendimiento para freir 100% vegetal. No produce humo, no mezcla sabores y crea fritos crujientes. Ingredientes: aceite y grasa de palma”.

Tenemos que reconocerlo. En esto de alimentación saludable hemos metido la pata hasta los corvejones. Abandonamos las mantecas de cerdo por ser grasas saturadas. Nos lanzamos al “grasas vegetales 100%” y ahí nos la colaron. Gracias al Reglamento Europeo 1169/2011 Sobre la información alimentaria facilitada al consumidor, ahora hay que especificar qué tipo de grasas vegetales son esas, si aceite de oliva, girasol, maíz, colza, palma o mezclas varias, pero les da lo mismo. Seguimos consumiendo sin saberlo toneladas de indigestas grasas de sangre.

Un aceite insostenible

Por suerte estamos cambiando. La palma empieza a ser la bicha que nadie quiere. Las empresas de alimentación y hasta algunos restaurantes comienzan a sacar pecho anunciando su renuncia a estas grasas malvadas. Gobiernos como Indonesia están empezando a poner trabas a la destrucción de sus bosques y turberas. Y las certificaciones de sostenibilidad han dejado de ser un carnet tipo socio club de fútbol como el de la poco creíble RSPO (Mesa Redonda sobre el Aceite de Palma Sostenible), donde te apuntas, te dan el sello y sigues haciendo lo que más te gusta, destruir selvas.

El último ladrillazo en la cabeza se lo han llevado estas empresas donde más les duele, en el bolsillo. Porque hasta para destruir el planeta hace falta la financiación de los bancos. Algunos tan importantes como el BSCH han empezado a cerrarles el grifo, presionados por las críticas de sus clientes.

Así que, volviendo al principio de este post, gracias Samanta Villar por dar visibilidad al asesino grasiento de seres humanos y planeta. Y gracias por supuesto a Hero Alimentación por querer morir matando defendiendo lo indefendible. Nunca 140 caracteres consiguieron tanto.

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